Hablamos por teléfono todos los días, ella me cuenta sus cuitas y yo cuento los días que me faltan para abrazarla.
Hoy le he dicho que cuando regrese, entre otras cosas, tenemos que ir a comprarle algo de ropa para cuando vayamos a España.
Se queda callada al otro lado del auricular y me dice:
- Pero, mamá, te puedo pedir un favor, que cuando estemos en España me dejes ir todos los días en bragas, por favor te lo pido!