
Es visita casi obligada para todo aquel que viene a Suecia ir a una de las tiendas de
Systembolaget.
La venta del alcohol en este país es, desde 1955, monopolio exclusivo del estado. En un principio existía incluso una
cartilla de racionamiento (abolida más tarde a causa de un
referendum en que el pueblo sueco votó que no) y el origen de estas restricciones está en que desde finales del siglo XIX el pueblo sueco tenía un índice de alcoholismo muy por encima de lo tolerable.
Hoy día, no existe límite para cuánto alcochol una persona puede comprar, aunque sí hay otro tipo de limitaciones:
-Todas las bebidas alcohólicas que superen los 3,4 grados (una caña en España tiene entre 4,5 y 5) pueden sólo ser vendidas en las tiendas de Systembolaget (no hay por tanto alcohol en supermercados ni otros lugares parecidos).
-El único beneficiario de la venta de alochol es el estado. No hay competencia ni guerra de precios.
-Está prohibida la venta de alcohol a menores de 20 años (a partir de los 30, cuando te piden el DNI das botes de alegría).
-Las tiendas del monopolio cierran los sábados a las 14:00 (hasta el año 2000 sólo abrían de lunes a viernes) y si no has comprado lo que necesitabas para el fin de semana, o bebes agua, o te vas a un bar y pagas no menos de 12 euros por un combinado de refresco y 30 ml de alcohol.
Casi todos los lugares de Suecia, por muy pequeños que sean, cuentan con un establecimiento para comprar alcohol, pero además, Systembolaget dispone de una excelente
página web, donde aparte de precios, número de producto y país de origen, cada bebida tiene una tabla de información sobre sabor, aroma, comidas con qué combinarla, etc.
Las tiendas suelen estar
muy bien abastecidas. Se pueden encontrar vinos y cervezas de cualquier parte del mundo y existe incluso la posibilidad de pedir algún producto que no encontremos en el catálogo habitual.
El personal que trabaja en Systembolaget suele estar iniciado y preparado para dar información sobre los productos que venden, al menos para poder contestar sobre qué vino va con según qué comida y desde hace unos años se organizan también cursillos o veladas de degustación para clientes que así lo deseen.
Si vienes a Suecia y quieres comprar alcohol, ni se te ocurra hacerlo un viernes por la tarde o sábado por la mañana, pues las tiendas están a rebosar y puede que alguna vez te pase, que tengas que hacer cola incluso para entrar en ellas.
Las bolsas de plástico en las que llevar las botellas que has comprado son de un diseño inconfundible (todo el mundo sabrá dónde has estado comprando), así como el
clirrr, clirrr que hacen las botellas al chocar unas con otras y que nos comunica de manera infalible que el fin de semana se acerca.
El sistema del monopolio de venta del alcohol tiene lógicamente sus detractores y, sobre todo a raíz de la entrada de Suecia en la UE, se cuestiona constantemente si no se están infringiendo leyes del mercado libre europeo.
Lo cierto es que hoy día Systembolaget tiene bastante competencia, y no es sólo la tradicional de hacer alcohol con cáscaras de patatas y un alambique en casa aún a riesgo de quedarse ciego, sino la del ciberespacio.
Desde el año 2004 no existen límites para cuanta cantidad de alcohol se puede comprar por la red dentro de la UE, así que el ciudadano que no quiera engrosar los bolsillos del estado sueco y que además quiera beneficiarse de los bajos precios fuera de nuestras fronteras, sólo tiene que hacer su pedido a España o Francia por Internet.
Ahora, con vuestro permiso, voy a visitar "la farmacia de la nariz roja".