Su hija le dijo adiós con la manita.
Era la segunda despedida dura en menos de una semana.
Ella sabe que el tiempo pasa rápido, o muy lento, depende de lo que se haga y con quién se esté.
Ella sabe también que no puede hacer nada para cambiar los acontecimientos de su vida pero sí la actitud para enfrentarse a ellos.
Un mail rápido aceptando una propuesta.
Una respuesta inmediata concretando lugar y hora.
En apenas unos minutos elige la ropa que se va a poner, mete las llaves y el lápiz de labios en el bolso, repasa un par de veces sus rituales maniáticos propios de persona que vive sola: que el horno no esté encendido, la ventana debidamente cerrada, que la ducha no gotee, la tarjeta y el móvil en su sitio...y se echa a la calle, dispuesta a darse a sí misma una oportunidad.





Era la segunda despedida dura en menos de una semana.
Ella sabe que el tiempo pasa rápido, o muy lento, depende de lo que se haga y con quién se esté.
Ella sabe también que no puede hacer nada para cambiar los acontecimientos de su vida pero sí la actitud para enfrentarse a ellos.
Un mail rápido aceptando una propuesta.
Una respuesta inmediata concretando lugar y hora.
En apenas unos minutos elige la ropa que se va a poner, mete las llaves y el lápiz de labios en el bolso, repasa un par de veces sus rituales maniáticos propios de persona que vive sola: que el horno no esté encendido, la ventana debidamente cerrada, que la ducha no gotee, la tarjeta y el móvil en su sitio...y se echa a la calle, dispuesta a darse a sí misma una oportunidad.


