Hoy estoy invitada a comer a casa de una buena sevillana a la que conocí hace quince años cuando vine aquí.
Yo nunca le he hablado a ella de mi blog.
En realidad, yo no suelo contarle a casi nadie de mi entorno que tengo un blog, pues sé por experiencia que para los que me conocen de verdad y se ven conmigo a menudo, leer mi blog lleva a muchos malentendidos.
Si son suecos aún peor, la única a la que se lo he contado es a Miri porque, además de amiga íntima, es bloguera empedernida como yo, pero os imagináis si una persona que no entiende el español se mete en mi blog? Qué es lo que vería o pensaría si no entendiese el humor y la ironía de lo que escribo o quiero decir? Si lo intentara comprender con un traductor automático, ya ni os cuento, son abominables, no se entiende o se malentiende todo, poned la palabra bonito y os la traduce como atún, decid que una mujer es mona y la traduce como mono que se cuelga de los árboles, en fin...
El caso es que con esta amiga sevillana me queda una duda, pues una cosa es que yo no lo cuente y otra que yo tenga algo que ocultar. Es facilísimo encontrar mi blog si alguien busca información sobre mí y estoy segura de que hay gente de mi entorno que yo no sé que me lee y que lo hacen.
Mi amiga vive en un pueblecito a unos 40 kms de aquí y en mis estadísticas veo que todos los días desde hace tiempo me entran de ese sitio, pero claro, no sé exactamente quién es. Si es ella, desde luego, disimula muy bien, porque nunca me ha dicho nada, así que, amiga sevillana residente en Suecia, si eres tú la que me lee, dejemos de fingir y manifiéstate.
Ah, y te veo dentro de unas horas!