Qué nochecita de muerte he pasado!
Con el insomnio brutal que padezco y anoche cuando por fin, con el libro encima y las gafas aún puestas, me quedo dormida, me despierta un ruido descomunal justo debajo de mi ventana.
Era el tío del camión otra vez, pero no el de la basura reciclable, sino el de la máquina quitanieves que no tiene otras horas para pasar que cuando yo estoy durmiendo.
Una noche en vela, medio gorro tejido y doscientas páginas de libro más tarde, me levanto y me preparo para irme al trabajo y al salir de mi portal veo que oh, sorpresa, el tío del camión que ha quitado la nieve de todo el aparcamiento de enfrente de mi casa la ha dejado justo aquí debajo, acumulada en una montaña de unos tres metros de alto. Está precioso esto.
Claro que no me quejo, que lo que me pasa no es nada comparado con el hombre que me interesa, al que en menos de dos días se le ha estropeado el freno del coche, se le ha partido una muela, se le ha inundado la casa y se le ha cortado la luz y al pobretico mío no se le ha descolgado la matriz porque es muy hombre él, que si no también.
En fin, chicas, voy a hacer como que trabajo un poco en este día antes de ese gran día del que todos hablan y en el que nació nosequién y que viene un tío gordo con barba y traje rojo y que por lo visto todo el mundo tiene que ser muy feliz y toda la marimorena.
Yo a lo mío, que es pasar unos cuantos días tranquila sin tener que ser la sierva del estado y hacer como que no me entero de qué va todo esto.
Feliz....miércoles!