lunes 28 de febrero de 2011

Fin de semana para dos

Gracias a las entradas programadas de Blogger, este fin de semana el blog se cuidaba solo, mientras mi hija y yo volábamos, llenas de ilusión, con destino a la capital británica.


Allí ella, entre otras cosas, pudo cumplir su sueño de ver las famosas momias egipcias.


También hicimos un recorrido por las salas de restos arqueológicos y demás curiosidades antiguas...


...y por supuesto, no nos faltó una visita a la preciosa biblioteca.


Por la tarde nos comportamos como dos turistas más y nos fuimos a pasear y mirar por las miles de tiendas de Picadilly, Trocadero, etc. y al cabo de un par de horas, agotadas, nos fuimos a descansar, que nuestra jornada del viernes había empezado nada menos que a las cuatro de la mañana.


El sábado temprano, tras una merecida noche de sueño, recargamos pilas con un mega-desayuno bufé por el que Alma no pagaba y que creo que los del hotel aún se están arrepintiendo.


Después de eso, era mi turno de pasarlo en grande y nos dirigimos hacia la tienda de Soho de Beyond Retro...


...donde, después de hiperventilar al ver tal cantidad de vestidos, me compré un pastelito rosa de vuelo y encaje que creo se parece bastante al de mis sueños.


Ese día nos llovió un poco, pero si alguna ventaja tiene vivir en Suecia es que a casi cualquier sitio que vayamos siempre tenemos muchos más grados, así que a nosotras, los diez o doce (sobre cero!) del sábado nos parecieron primavera.


Una hora de cola más tarde, entrábamos en el famoso museo de cera...


...donde Alma pudo hacerse fotos con sus ídolos...


...y yo me encontré con mi amor platónico que, os aseguro, en realidad es mucho más bajito de lo que aparenta.


Charles y Camilla también quisieron hacerse una foto con nosotras.
Good afternoon, sir!


Más tarde, llenas de vivencias e impresiones, fuimos a relajarnos a un pub donde admitían a niños y allí cerveceamos, coca-coleamos respectivamente.
Cheers!


El domingo, después del segundo capítulo del desayuno pantagruélico, remoloneamos un poco en la habitación del hotel...


...y al salir, por sorpresa, no encontramos con que al lado había un curioso mercadillo.


Como aún nos quedaba una hora hasta que saliese nuestro autobús, a mí me dió tiempo a probarme y comprar la faldita segunda de la izquierda, la del volante en la cintura.


Después cogimos nuestras maletas y nos volvimos a Suecia, donde aún nos esperaban varios grados bajo cero y una gruesa capa de hielo que este año se niega a derretirse.


See you soon, London!

Paus

Este sábado, mientras yo me encontraba en otro lugar, haciendo algo totalmente diferente, los lectores del suplemento semanal de los periódicos de esta región, pudieron ver mis fotos y una pequeña entrevista en sus páginas.
Se trababa de un reportaje de gente con un estilo distinto y yo fuí, junto con otros cuatro, elegida para ello.
Ha sido para mí una experiencia muy bonita y disfruté mucho trabajando en un estudio con un fotógrafo profesional.
En la portada sacaron a mi Rita.


domingo 27 de febrero de 2011

Pregunta, dos puntos.

Su nombre aparece por todos lados, entre las amigas de Facebook, en comentarios de blogs y cada vez que busco en youtube me sale un vídeo con su cara.
He mirado un poco en su web y parece constar de una sección de vídeos con todo tipo de trucos de belleza, cocina, limpieza más loquesea, un blog, y una sección de concursos.
No me hago bien una idea de si es una empresa de publicidad con un método algo innovador (en  los vídeos la chica es muy explícita y dice todas las marcas y nombres de manera muy clara), si es una bloguera que ha tenido una idea genial y le pagan por hacer esto o si es una especie de secta con trasfondo subliminal que nos quiere vender otra cosa que lacas y productos de cosmética.
El caso es que a donde vaya está ella ahí, con sus ojos de serpiente hipnotizante, sentada en la cama de su habitación y dándome sabios trucos de belleza.
Quién es o qué es Isasaweis?

sábado 26 de febrero de 2011

Un asiático

Andamos de negociaciones con un coreano rojo, práctico, moderno y muy pequeñito.
Mi hija lo ve así:

viernes 25 de febrero de 2011

Qué suelo yo llevar debajo de los vestidos?

Pues aparte de bragas, sujetador y medias, unas enaguas o petticoat, que además de darle volumen a la falda, algo me abriga y de paso me sirve de cortina.

Siempre el mismo día

Voy a ver qué tal está este libro que todo el mundo habla tan bien de él.
Es la ventaja y a la vez el inconveniente que tiene trabajar en una biblioteca, que es muy fácil llevarse libros a casa, pero también ir acumulando y al final devolverlos sin leer.

jueves 24 de febrero de 2011

Docella, institutriz o Morticia Adams?

Hace dieciocho años que le dí la tabarra a mi madre para que me cosiese el cuello y los puños postizos que véis hoy aquí.
Esta mañana me los puse con un vestido negro...


...zapatos de pulsera...


...pendientes de clip en lugar de gemelos...


...y lazada roja a juego con el carmín.


Así me los ponía aquella Nochevieja de 1993 cuando, junto a mi primera camelia chanelera, los estrené.

Cobre

Ando como loca buscando una foto antigua que quería poner hoy en el blog y, en lugar de esa (que sigo sin encontrar), me he topado con esta otra.
Tenía veinte años, el pelo cobrizo, estudiaba en la universidad y no tenía aún ni repajolera idea de lo que la vida me iba a deparar.
La señora de atrás, por cierto, es mi santa madre antes de rebajar su peso a la mitad.
¡Hola, mamá!

miércoles 23 de febrero de 2011

Miau!

Creo que ya lo he explicado antes pero lo voy a contar otra vez.
Aquí en Suecia el mercado de segunda mano es algo muy arraigado, que a todo el mundo le parece de lo más normal y para el que pocos tenemos reparos.
Las tiendas de segunda mano, donde no sólo venden ropa sino todo lo que podáis imaginar, desde muebles, libros, juguetes, cacharros de cocina...etc, etc, son todas pertenecientes a organizaciones de ayuda al tercer mundo o de carácter religioso que se dedican a la caridad.
Funciona así: la gente, en lugar de tirar lo que ya no quiere, lo dona. Si son cosas pequeñas las puedes llevar tú misma a la tienda y si son mayores como muebles y tal, llamas y ellos vienen con una camioneta a recogerlo. Todas esas donaciones se venden y el beneficio de la venta va a ayudas para necesitados.
Las tiendas están muy bien organizadas, la más conocida es la del ejército de la salvación que está extendida por toda Suecia, pero también las de Cruz Roja y demás, no venden cosas rotas ni demasiado deterioradas, sólo lo que funciona, está en buen estado y ha pasado antes un control, no huele mal, no son pilas ni montañas de cosas, sino que están clasificadas y cada una en su sección, es más barato que comprar nuevo, crea puestos de trabajo para todas esas personas que trabajan ahí, es bueno para el medio ambiente pues en lugar de producir cosas nuevas les damos uso a las que ya están, da la posibilidad de encontrar cosas únicas, antiguas o descatalogadas y encima es super divertido comprar así.

Mirad si no, dónde iba yo a encontrar una falda como ésta:


De capa y  decorada con un gatito de fieltro que lleva hasta su cadena de perlitas a juego y todo por algo menos de dos euros.


Creo que es una falda de niña pero como Dios no me concedió la gracia de tener caderas pero sí una cintura lo suficientemente estrecha, creo que, después de un buen planchado (ejem), me servirá.


Eso sí, también os cuento que a mí personalmente no me gustan las tiendas de segunda mano con ánimo de lucro ni las llamadas tiendas vintage donde las cosas ya han pasado una criba y te venden una selección de lo mejor.
A mí me gusta el remeneo, explorar, buscar, hallar y salir triunfante de allí con aquello que he comprado y que ha sido una ganga porque he tenido suerte y porque lo he visto yo con mi radar especial.
Es el proceso de mirar y rebuscar lo que me gusta más, si me quitan eso pierde la gracia ya y ah! no es algo que me guste de ahora, lo hago desde pequeña, cuando iba con mi madre al rastro de Melilla y me encantaba investigar y regatear.

Donde fueres haz lo que vieres

Una de las cosas que más características me parecían de la idiosincrasia sueca cuando me vine a vivir aquí es que todo el mundo hablaba tanto del tiempo todo el rato.
Quince inviernos más tarde confieso que me he asuecado y que yo hago exactamente igual, que me paso el día pendiente del termómetro y de los pronósticos del tiempo y que me enfado y me preocupo por algo que, a no ser que me vaya a vivir a las Bahamas (que de momento no entra en mis planes más inmediatos), nada ni nadie puede cambiar.
En fin, amigas, un poco de cafeína esta mañana para enfrentarme a esos sádicos 23 grados bajo cero que tenemos hoy.
No decían que llegaba la primavera ya?

martes 22 de febrero de 2011

Conciencia plena

No os pasa que os levantáis por las mañanas y, mientras estáis en la ducha, mentalmente ya habéis recorrido lo que váis a desayunar, cómo lo váis a recoger y limpiar, la ropa que se han de poner los niños, qué han de llevar en la mochila, el atasco con el que os váis a encontrar, la reunión de las 11, la llamada que debéis hacer, la lista del super, de quién es el cumpleaños hoy, qué cosas debéis preparar para mañana...y así una lista interminable que no os deja disfrutar del momento presente porque en lugar de eso tenéis la cabeza ocupada con lo que va a pasar?


A mí me pasa y mucho y sé que es un tipo psíquico y muy negativo de estrés.
Por eso hoy me he dado un paseo por la sección de psicología y libros de autoayuda de mi biblioteca y he entrado en contacto con el término mindfulness y su mayor representante Jon Kabat-Zinn.



No parece tener una traducción normalizada al español, pero en algunos sitios lo interpretan como conciencia o atención plena del momento.
Es un método reconocido, basado en parte en la filosofía zen y que enseña a prestar atención a cada detalle del momento justo que se está viviendo para así disminuir la ansiedad de querer adelantarnos a los hechos que aún nos tienen que pasar.



Voy a empollármelos y ya os cuento.
Que tengáis una feliz y plenamente consciente tarde.

Y qué pasó ayer?

Pues que fuimos con el grupo del círculo de lectura a celebrar a una compañera que cumplía años.
Para ello elegimos invitarla a un restaurante libanés...


...donde nos sirvieron el agua en esta especie de botijo de cristal...


...y donde degustamos un menú de meze, que son pequeños platos con comida típica libanesa...


...por ejemplo esta pasta de verduras y nueces que estaba buena, aunque en pequeñas dosis porque llevaba mucho chili y picaba un horror.


El restaurante se llama Meze también y, corríjame alguien que sepa más, creo que la palabra tiene origen árabe pero, como es una práctica extendida por el Mediterráneo, se usa en otros países como Grecia también.


Algunas tuvieron aún sitio para el postre típico de baklava con helado...


...y otras nos conformamos con dejarnos un culín de vino para el final.
Skål!

lunes 21 de febrero de 2011

El pájaro azul

Sé que os moríais de ganas de ver el outfit entero, así que aquí os lo pongo, azulona para hacer juego con mi nuevo sofá, el top de hace siglos de HM, la falda y la rebeca vintage las dos y es que ya casi no encuentro cosas que me gusten de nueva producción.

Simplificando

Hay mil videos con tutoriales en Internet y en esto, como en todo lo demás, cada maestrillo tiene su librillo, pero para mí ésta es la forma más simple de ponérselo. Ya véis que se tarda un minuto y está una peinada todo el día.
Me habría gustado meterle música al vídeo pero he notado que cuando lo hago hay interferencias y la imagen se ve pixelada, así que, hasta que me empolle bien ese capítulo de mezcla vídeo-música, tendréis que conformaros con verme con la boca cerrada, donde, garantizado, no entran moscas.
Buen lunes.

video

domingo 20 de febrero de 2011

Nuevos aires

Durante casi dos años el salón de mi casa ha estado, con ayuda de estanterías, dividido en dos y el lugar donde me he venido encontrando con Morfeo (cuando le daba la gana aparecer, que la mayoría de las noches me da plantón) ha tenido este aspecto, aunque con alguna que otra modificación.
En lugar de la pequeña cama, ahora están las estanterías aquí.


En ellas, además de libros, tengo las fotos de mis seres queridos y algún que otro tesoro para ojos ajenos difícil de apreciar.


En la que antes era mi mesita de noche he colocado un altar muy especial, con un par de mis zapatos favoritos y la foto de una calle que me gusta recordar.


Encima tengo un marco con algunos de mis broches, un figurín con pulseras y collares, el último libro que estoy leyendo y una cajita de madera pintada a mano que me regaló mi hermana mayor cuando me fuí a estudiar la carrera a Granada, a la que tengo muchísimo cariño y en la que guardo los pendientes que más me suelo poner.


Presidiendo mi ara particular, un gancho con alguna prenda que me parezca especialmente bonita, el mini-sombrero veneciano y una foto de Alma y mía que me gustó enmarcar.


En el otro lado del salón, donde antes tenía el sofá de piel de tres plazas, tengo ahora éste que es rinconero y con diván, que se abre y se convierte en una cama enorme que aún no he tenido ni ocasión de estrenar.


Una vez metida en fregaos, me traje unos vasitos portavelas (creo que son para los huevos duros, pero quién me va a decir a mí cómo los tengo que poner?) y un tazón de color rosa en el que hoy he metido una flor.



Este otro estaba rebajadísimo y me recordó a los sillones giratorios de los 70, así que se vino a casa también.


En honor al gran día, estrené este vestido vintage descaradamente primaveral, a pesar de que hemos amanecido a 23 grados bajo cero hoy, pero es que, siempre me gustó ir a mi aire, qué le vamos a hacer....

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