
Allí ella, entre otras cosas, pudo cumplir su sueño de ver las famosas momias egipcias.

También hicimos un recorrido por las salas de restos arqueológicos y demás curiosidades antiguas...

...y por supuesto, no nos faltó una visita a la preciosa biblioteca.

Por la tarde nos comportamos como dos turistas más y nos fuimos a pasear y mirar por las miles de tiendas de Picadilly, Trocadero, etc. y al cabo de un par de horas, agotadas, nos fuimos a descansar, que nuestra jornada del viernes había empezado nada menos que a las cuatro de la mañana.

El sábado temprano, tras una merecida noche de sueño, recargamos pilas con un mega-desayuno bufé por el que Alma no pagaba y que creo que los del hotel aún se están arrepintiendo.

Después de eso, era mi turno de pasarlo en grande y nos dirigimos hacia la tienda de Soho de Beyond Retro...

...donde, después de hiperventilar al ver tal cantidad de vestidos, me compré un pastelito rosa de vuelo y encaje que creo se parece bastante al de mis sueños.

Ese día nos llovió un poco, pero si alguna ventaja tiene vivir en Suecia es que a casi cualquier sitio que vayamos siempre tenemos muchos más grados, así que a nosotras, los diez o doce (sobre cero!) del sábado nos parecieron primavera.

Una hora de cola más tarde, entrábamos en el famoso museo de cera...

...donde Alma pudo hacerse fotos con sus ídolos...

...y yo me encontré con mi amor platónico que, os aseguro, en realidad es mucho más bajito de lo que aparenta.

Charles y Camilla también quisieron hacerse una foto con nosotras.
Good afternoon, sir!

Más tarde, llenas de vivencias e impresiones, fuimos a relajarnos a un pub donde admitían a niños y allí cerveceamos, coca-coleamos respectivamente.
Cheers!

El domingo, después del segundo capítulo del desayuno pantagruélico, remoloneamos un poco en la habitación del hotel...

...y al salir, por sorpresa, no encontramos con que al lado había un curioso mercadillo.

Como aún nos quedaba una hora hasta que saliese nuestro autobús, a mí me dió tiempo a probarme y comprar la faldita segunda de la izquierda, la del volante en la cintura.

Después cogimos nuestras maletas y nos volvimos a Suecia, donde aún nos esperaban varios grados bajo cero y una gruesa capa de hielo que este año se niega a derretirse.

See you soon, London!













