domingo 31 de julio de 2011

Todo lo bueno se acaba y afortunadamente todo lo malo también

Por fin, el último día de un mes que, al menos para mí, no será recordado por ser precisamente uno de los más felices de la historia.
Por la mañana me entretuve pintándome de purpurina dorada las uñas y éste fue el resultado:


Me puse también las sandalias doradas pero me dejé rojas las uñas de los pies, por aquello de no parecer una burbujita de Freixenet.


Mi pelo había crecido mucho y a principios de semana ( y después de más de un año) me lo corté un par de centímetros.


No sólo el pelo crece.
Echádle un vistazo a mis girasoles.


Después me obligué, a pesar de la desgana, a bajar con la bici al centro y darme un pequeño paseo por sus calles.
Compré estos dos bolis tan graciosos para Alma.


Tejí un par de vueltas de sus nuevos calcetines...


...e hice una lasaña para cuando regrese esta tarde.
(una vez más mi admiración a los fotógrafos de comida, que de verdad es casi imposible sacarla que parezca apetitosa en la foto)


Ya no me queda más que esperar a abrazar el cuerpecito de mi niña y que mañana empiece la cuenta atrás para mis muy tardías pero merecidísimas vacaciones.

miércoles 27 de julio de 2011

La película de nuestras vidas

Llevo unos días pensando mucho en eso que dicen que, cuando uno está a punto de morir, ve pasar su vida entera como una película a cámara rápida.
Yo no quiero , cuando me llegue ese momento, ser la espectadora del trailer de una película que no recuerdo si la he visto o no. Yo quiero acordarme de cada minuto, de cada escena y de cada palabra de los diálogos que la componen.
GRACIAS.

domingo 24 de julio de 2011

Carta póstuma a un hermano

Yo tengo pocos recuerdos de tú y yo viviendo juntos en la misma casa.
De pequeño tú pasabas mucho tiempo con nuestros tíos, ya sabes, cosas de antes, ellos no tenían hijos y nuestros padres tenían tantos...
Te casaste muy joven, yo debía de tener unos once o doce años, apenas había empezado la pre-adolescencia y me encontraba en esa época de la vida en la que las hormonas reinan en el maremágnum de los sentimientos, no hubo cabida pues para establecer especiales lazos de unión entre nosotros.
Después, el devenir de la vida, el tiempo y la distancia nos llevarían a tomar caminos muy distintos, pero somos hijos de los mismos padres, compartimos además cinco hermanos, así que, aunque con poca frecuencia, aún llegaríamos a coincidir algunas veces.
Yo tengo un recuerdo muy nítido y bonito de tí, es de hace dieciséis años, cuando yo me acababa de prometer con el que más tarde se convertiría en mi marido. Coincidimos los dos en casa de nuestros padres, tú me felicitaste por mi compromiso y me dijiste: vámonos de compras que te quiero hacer un regalo. Fuimos a Benetton, que a mí entonces me parecía el colmo de pijo y caro. Yo me encapriché en un chaquetón de lana a cuadros que a mis ojos tenía un precio demasiado desorbitado como para decirte que era lo que me gustaba, pero tú me viste probármelo una y otra vez, te diste cuenta de ello y, a pesar de mi resistencia, te empeñaste y ese fue tu regalo. Aún hoy uso el chaquetón, no le ha salido ni una pelotilla y te aseguro que de aquí en adelante me acordaré aún más de tí cuando me lo ponga.
Mi hija sólo te vio una vez, fue en marzo de 2008, cuando las dos viajamos a España recién pasadas las turbulencias que tambalearían nuestras vidas. Tú estabas también allí y subiste y paseaste a Alma en tu moto supermegaguay. Ella recuerda muy a menudo aquel episodio, se confundía con tu nombre y creía que eras mi padre, me costó explicarle que eras mi hermano a pesar de que te llamabas como su abuelo, pero al final lo entendió y, ironías de la vida, sólo te vio en aquella ocasión pero en su cama está y duerme con él muchas noches, el elefante de Pocoyo que le regalaste.
Yo sé que vas a leer esto, porque ne consta que pasabas de vez en cuando por aquí y que incluso alguna vez me has dejado un comentario. Firmabas como El trotapistas y el nombre no podía irte mejor porque eso es lo que tú eras, un hombre al que le gustaban los retos y la aventura, que supo superarse a sí mismo y hacerle siempre frente a las dificultades.
Las últimas fotos que ví de tí son siempre subido a tu moto, con el casco en la mano, sonriente y aparentemente contento. Eras una persona que no se venía fácilmente abajo y no había pista, tanto de motos como de la vida misma, que se te resistiera, excepto esta última, que te pilló en tu propia casa y por sorpresa, sentado delante del ordenador, despojado de casco o de mono de cuero que te protegiese, totalmente desconocedor de que en el salón de tu hogar, esa sobremesa de julio de 2011, tu vida iba a quebrarse para siempre.
Descansa en paz, Rafael.

viernes 22 de julio de 2011

Porcelana

Además de la charla y la bebida, mis amigas me regalaron ayer estos preciosos vasos/tazas de porcelana de la prestigiosa firma Rörstrand y que eran un regalo de agradecimiento y tardío por mi cumpleaños.


Será un placer tomarse el café con leche en ellos, usarlos como jarrones, lapiceros o lo que se tercie.

Colgadas

Si antes me quejo de no salir del convento, antes me llaman mis amigas para tomarnos una bebida en el balcón de su casa.


Catrin había estado en el vivero y pillado unos chollos de plantas rebajadas que la habían puesto muy contenta.
Qué me decís por ejemplo de los mini-tagetes con olor a limón?


A Kristin le encanta subirse a la parra.


Yo a las plantas de su balcón les tengo un especial cariño, pues cuando ella se va de viaje yo se las riego y se las cuido.


Algunas, como esta tomatera, es la niña de mis ojos y me hizo saltar de alegría ayer cuando ví que los tomatitos estaban ya rojos.


Kristin vive en un piso en pleno centro y su balcón da a este patio de inspiración mediterránea (mirad el color azul de la fachada) y que es poco usual por estos lares.


Catrin posó enseñado la pedicura...


...yo seguí admirando y fotografiando desde el romero al limonero, pasando por las petunias...


...y allí seguimos un rato charlando de todo y nada hasta que los truenos y la tormenta las hizo a ellas meterse en casa y a mí correr al bus antes de que la cosa se pusiera imposible.
Hasta aquí la crónica de un balcón el jueves por la tarde.

jueves 21 de julio de 2011

Incompatibles

Mucho me temo que se acerca una racha de entradas outfiteras sin mucho más interés que el de curiosear lo que me he puesto, pero es que, la verdad sea dicha, entre que el tiempo no acompaña, Alma está con su padre y que esta ciudad en verano se queda casi vacía, son unos días de no hacer más que venir al trabajo, solucionar un par de asuntos domésticos y estar en casa.


Me visto y me pregunto si no daría igual que, en vez de molestarme en cogerle el bajo a la falda de este vestido, ponerle el lazo en el cuello en lugar de en la cintura y meterle unas enaguas debajo, me hubiese puesto un chándal o incluso un pijama, total...


Una cosa sí que he comprobado hoy y es que el moño este tan alto y mi coche no son compatibles, pues me chocaba con el techo del mismo esta mañana.
Tendré que hacerme uno más pequeñito, porque mi coche no lo cambio ni loca.

martes 19 de julio de 2011

Canaria

Tanto me gusta esta falda que ahora que la han rebajado aún más de precio, me he comprado otra igual en color amarillo.


Cuando me la pongo, me entran unas ganas locas de bailar rock and roll.
Oh, yeah!


Me permití la licencia de manipular las fotos y ponerlas con un toque tecnicolor hoy.


La blusa anudada a la cintura es una solución perfecta cuando la tela de la falda es finita y se notan demasiado los pliegues si la remetes por dentro.


A falta de un par de canarios a los que echarle mano, me colgué dos loritos en los lóbulos.


Y esto fue todo, un martes de verano, en el algunos trabajamos mientras otros están de vacaciones, pero, ay, la que espera al final para comerse lo más rico...

lunes 18 de julio de 2011

Gata parda

Este fin de semana me vestí de leoparda...


...me coloqué una moña roja en el moño bien alto...


...y lucí una especie de manicura que no es más que mi primer intento de hacerme la de las medias lunas.
Necesito práctica pero no desisto en ello.


En los pies me puse las sandalias negras y doradas de Fornarina...


...en los labios sólo brillo...


...y saqué de mi estantería un par de libros de patrones, pues me iba con mis amigas tejedoras a pasar el rato...


...tomando café...


...comiendo pastitas...


y, además de otras cosas, aprendiendo a ganchillear...


...colchas tan retro como ésta.

domingo 17 de julio de 2011

Balancín

Como los zapatos consuelan poco, he ido y me he comprado una mecedora de segunda mano por quince euros.

sábado 16 de julio de 2011

Trece centímetros

En la maleta de mi madre, regalo de mi hermana.


Sorda

Se fue la una y se fue la otra y yo aún tengo la sensación de estar oyendo la voz de mi hija que dice mamma y la de mi madre diciendo el nombre de mi hermana para llamarme a mí.
Me he quedado...prácticamente sorda.

sábado 9 de julio de 2011

La madre que me trajo

Si no me véis por aquí estos días es porque tengo visita de la señora que me trajo al mundo.
Alma está la mar de consentida y encantada y la abuela más.



jueves 7 de julio de 2011

Vestido Square Dance

Ahora sí que sí, que me pongo el autorregalo, o una parte de él (la otra es en forma de bañador con faldita), y me voy con mi hija a celebrarlo.
Gracias por todas las felicitaciones!!!







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