miércoles 30 de noviembre de 2011

Yo cada vez llevo peor que pasen cosas imprevistas

Yo esta tarde iba a escribir un post en tono lírico sobre mi colección de pulseras, con foto estilo retro y varios enlaces sobre las diferentes épocas obsesivas por las que voy pasando, que si moñas, que si boinitas, que si peinados...pero no, no hubo posibilidad, ni ganas de hacerse foto ni de escribir en plan Rosalía de Castro.
Al llegar a casa un olor nauseabundo inundó mis delicadas papilas olfativas, un maullido ahogado que venía de un sitio cerrado, un pálpito de que algo no era lo que debería haber sido: la puerta del cuarto de Alma cerrada y Perronius dentro, desde las 7.30 de la mañana a las 6 de la tarde y no, no pudo ser, el animalito no se pudo aguantar y se lo hizo todo en la cama de mi niña, un completo, que se dice, su pipí y su popó, encima del edredón, la almohada y el elefante rosa de Pocoyo.
Que conste que no soy especialmente escrupulosa y que he quitado cacas antes, pero hoy, no sé si por la edad o que realmente el olor a mierda de gato recién horneada es asqueroso, pero yo creía que vomitaba, que me daba un telele, que no lo superaba...
Ya se sabe el dicho que cuando una cree que no puede más, aún le queda más del 50% de fuerzas para hacer algo, así que bolsita de plástico en mano, quitar las cacotas de mi Perry, las sábanas, el edredón, la almohada, el colchón y la funda del colchón, todo impregnado en el más exquisito aroma gatil con un ligero toque Whiskas.
En situaciones como ésta es cuando una se alegra de tener lavandería con dos lavadoras tamaño industrial en las que caben hasta los colchones, tres secadoras y un vecino la mar de amable que, a pesar de no tocarme a mí hoy, me ha cedido la mitad de su turno para que yo pudiese arreglar el estropicio.
Tendré que invitarle a un vinito un día, pero de momento yo tengo ahí un Rioja con el que consolarme.
Miau, miau!

Conectada

A ver, yo quiero probar cómo es eso de bloguear desde el móvil.

Trampillas

Vivir con padres separados tiene algunas ventajas, por ejemplo, que una tiene un calendario de adviento en cada casa y que para no perder las casillas de uno, te dejan empezar antes de tiempo y comerte las casillas correspondientes a los días que vas a estar en casa del otro.

martes 29 de noviembre de 2011

Una experiencia psicodélica

Tanto primer adviento, preparativos de Santa Lucía, que si el cumpleaños de la niña que se acerca y hay que organizarlo, una fiesta de despedida en el trabajo (para la que me ha tocado buscar y llamar al catering) que si el mozo tiene puente y se viene para acá y eso también he de planearlo (sus cervecitas, su picoteo, su deesonohablo) el gato que me tiene frita y el jueves lo hago un eunuco con ayuda del veterinario, que si hay que poner un fondo para comprarle unas flores a una que acaba en la asociación de bibliotecarios y... para mí no hay nada?!


Pues no, no y no!
El sábado pasado me encapriché en estos botines que, a pesar de estar rebajados al 50% del precio, valían la para mí excéntrica suma de 40 euros y que, junto con este otro capricho que me traje de Londres hace unos años, deben de ser de los zapatos más caros que hay en mi armario.


Son tan abrigados, tan cómodos, a pesar de ser altos, y me parecieron tan sutilmente psicodélicos...


...que me dije, esta es la mía, recién cobrada el viernes que estaba y con aparente dinero en la cuenta todavía (digo aparente porque es el dinero que hay cuando aún no has pagado nada).


Los metí en la bolsa y salí pitando de la tienda, no fuera a arrepentirme y, en su lugar, le comprara cualquier otra cosa a mi niña.


De vez en cuando, me gusta mimarme.

lunes 28 de noviembre de 2011

Portarrollos

Con un portarrollos de cocina de un euro he solucionado el problema de almacenaje de mis pulseras.

domingo 27 de noviembre de 2011

La cuenta atrás hasta la Navidad

Hoy es el primer domingo de adviento y, más que la decoración propia de navidad, prefiero esta otra que es un toque de ambiente navideño o, simplemente, de que ya es el mes de diciembre.


Este año estoy un poco vaga y hemos optado por un adviento un tanto sui generis, por ejemplo, en lugar del tradicional candelabro de las cuatro velas (una para cada domingo de adviento), puse este otro en miniatura, que hice con una caja de cerillas el año pasado.


Santa Lucía viene este año en versión zombie, obra en arcilla de mi hija y mía.


Los lussebullar (bollitos de azafrán) no son comestibles, sino que sirven de broche y están también hechos con arcilla.


Lo único auténtico que tenemos son las pepparkakor (galletas de jengibre) que hicimos en casa hace unos días, pero como mi niña está de parranda en un cumpleaños y a mí comerlas no me conviene, las he puesto a modo decorativo para la foto.


Si queréis leer más sobre cómo cuento yo el adviento, podéis pinchar aquí y aquí.

sábado 26 de noviembre de 2011

Las tres y media son en sueco las medias cuatro

Llegó el sábado, amaneció sin fiebre y bastante recuperada y su mamá, que se sube por las paredes de estar ya tantos días sin hacer nada y encerrada en casa, daba saltos de alegría ante la idea de vestirse y peinarse e irse un ratito a que les diera el aire.


Nos pusimos de esta guisa (el chaleco que lleva Alma es mío), aún sin dejar de sorprendernos que la temperatura esté sobre cero y que no haya caído un solo copo de nieve a estas alturas.
Como se dice en sueco, es sólo dar las gracias y aceptarlo.


Hicimos algunos recados y comimos comió en el restaurante sin cubiertos.


Después compramos mil chorraditas en las dos siglas, que estaban que lo regalaban con todos los accesorios a diez coronas y, finalmente, tiramos la casa por la ventana con un reloj de pulsera para Alma, ahora que ya sabe decir (al menos en sueco, en español lo dejamos para más adelante) la hora.


Aquí ya ha oscurecido y esta tarde toca casa, pero no se hace tan cuesta arriba cuando una ya se ha ventilado un poco.
¿Qué plan tienes este sabado?

viernes 25 de noviembre de 2011

Todas menos una

Fui a hacer la compra esa que nunca me apetece hacer y que es tan necesaria cuando ya no queda nada en la nevera y, en lugar de con servilletas, empiezas a limpiarte la boca con un rollo de papel higiénico.
Dejé a la niña sola en casa porque aún está malita, pero no tanto como para no poder estar sin mí un rato y porque hoy cobra casi todo el mundo y, si iba por la tarde, las colas serían mucho más largas y los sitios iban a estar abarrotados.
Compré las mil cosas que debía, que ya sabemos todos que lo llamamos comida pero que, como en estos hipemercados hay de todo, son muchas otras cosas que no tienen nada que ver con lo que comemos. Puse, como es mi costumbre, especial atención en no olvidarme de aquellas cosas que son extraordinarias (el pan, la leche, la fruta...todo eso va ya por rutina), por ejemplo, el calendario de adviento para Alma, la bebida de cola que me ha pedido para ver una película esta tarde, unos guantes de goma para mí, que los que tenía se me han rajado, pan de hamburguesas para mediodía y un ambientador nuevo para el baño. No pude evitar traerme también un pascuero medianito para decorar el poyete de la cocina y puse mis cinco sentidos en, una vez en la caja, pedir un sello, una tarjeta nueva para el móvil y dos paquetes de azafrán para hacer los bollitos de Santa Lucía, pero, ay, que viniendo a casa en el coche me acordé, las galletas de arroz con sabor a pizza que Alma con tanto empeño me había encargado, las olvidé, una cosa de varias decenas, nada primordial pero que ella con ilusión estaba esperando, y pensé que tremenda bronca me espera cuando llegue y le diga que se me han olvidado...
Abrí la puerta cautelosamente, cargada de bolsas y con cuidado de no dejar escapar al gato, la llamé, ví cerrada la puerta de su cuarto, percibí en la oscuridad la silueta de su cuerpo acostado en la cama, su respiración algo agitada, le toqué la frente y noté en mi mano el calor de la fiebre.
Cerré la puerta y la dejé dormir, metí a Perry en la cesta e hice esta foto.

jueves 24 de noviembre de 2011

Yo os hago un pan en la cabeza de un tiñoso

Hacer pan es una de las primeras cosas que aprendí al llegar aquí hace ya dieciséis años y por eso, con tantos años de práctica, como comprenderéis, yo apenas sigo recetas porque, una vez aprendida la base, las combinaciones de ingredientes, especias y harinas son interminables.
Yo lo hago más bien a ojo, pero intentaré especificaros un poco más qué ingredientes le he puesto a este de avena que hice ayer.
Aquí en Suecia, todo lo medimos por decilitros, esto lo he explicado muchas veces y me siento muy repetitiva haciéndolo, pero bueno, un decilitro es la décima parte de un litro o 100 ml, en un vaso medidor podréis llenar hasta la rayita equivalente y, si os pilla a mano la famosa tienda sueca, podéis comprar una cucharilla de decilitro, bien de plástico o de acero como la mía.
Si no tenéis nada de eso, podéis usar como medida aproximada una tacita de las de café solo.


Lo más importante es la temperatura del agua, si está demasiado fría, no subirá la levadura y si está demasiado caliente, la mata, así que un termómetro de cocina, si no sóis tan expertas como yo, que lo mido con el famoso método del dedo, es la mejor inversión que podéis hacer.
Diluir en medio litro de agua a 40 grados, unos 50grs de levadura fresca. Una vez diluida, añadir dos cucharaditas de azúcar (esto es alimento para la levadura sólo) y una de sal, especias al gusto (yo puse comino molido, tomillo y orégano), dos cucharadas soperas de aceite, tres decilitros de copos de avena, medio de semillas de lino enteras, dos decilitros de harina integral y el resto de harina blanca hasta que la masa no se os pegue en los dedos. Amasar ligeramente y dejar reposar en un bol tapado con un paño durante unos 45 minutos para que suba la levadura.
Volver a amasar, esta vez más largo rato, verter la masa en un molde de horno untado con aceite y dejar reposar de nuevo una media hora.


Meter en el horno precalentado a 225 grados y dejarlo a 200 durante más o menos una hora y cuarto.
Si queréis hacer bollos en lugar de molde, podéis ponerlos en papel de estraza y hornearlos durante 10-15 minutos, dependiendo del tamaño que los hagáis.


Normalmente, yo lo dejo enfriar toda la noche y lo corto por la mañana. Como sale mucho, lo congelo en bolsas de plástico y a rodajas.


De paso, os enseño mi paño de cocina bordado a mano.


Colorín colorado, esto es lo que mi hija ha desayunado.


Si queréis ver más recetas de pan, podéis pinchar aquí

miércoles 23 de noviembre de 2011

¿Qué más cosas han pasado?

Pues que mi hija está malita y que para comer me ha pedido albóndigas con macarrones de estos enanos que se cuecen en tres minutos y que yo, en España, no sé cómo los llamáis.


Que, mientras se cuecen, yo he preparado una masa de pan de avena para que vaya subiendo la levadura.


Perry ha encontrado un escondrijo nuevo donde meterse (todo sea por no usar el suyo)


Me han regalado un teléfono de esos megainteligentes del que aún no entiendo ni papa y no paro de llamar sin ton ni son y hacer trastadas.


Me he vestido con falda a cuadros de segunda mano por un euro, blusa de hace varios años y chaqueta caldera, a juego con...



...mis zapatos nuevos, que, he de confesarlo, sólo me he puesto para probármelos, porque estamos en casa y una escapada rápida al supermercado de abajo es la única salida que he hecho hoy.

Momentos dulces

Yo, un café cortado y unos sorbos de almendra amarga, tú, el irlandés, con nata edulcorada como a tí te gusta, en el sitio ese que te parece bonito aunque los camareros disten mucho, dices, de saber su oficio.


Una tarde plácida, una sobremesa relajada para recuperarnos y seguir con los cientos de recados que hicimos ese día, cogidos de la mano y sin separarnos un solo segundo.


Momentos dulces que ya pasaron, pero que están presentes en la memoria y que serán recordados en el futuro.

martes 22 de noviembre de 2011

Con los dedos de las manos y con los dedos de los pies...

Mi amado y yo, todo romanticismo.
Ay!

sábado 19 de noviembre de 2011

Almas gemelas

A él le gustan mis gemelos y a mí los suyos...
Ahora, queridas, con la venia, tendréis que disculparme unos pocos días, que tengo muchísimo trabajo acumulado y necesito recuperar.

jueves 17 de noviembre de 2011

Varias lavadoras que poner, mucho que preparar y un chorro aviones en el estómago

Tanto que os gustan las cosas de la vida cotidiana, ahí va una fotito recién sacada de mi menda lerenda haciendo la colada justo al llegar del trabajo, pero esta ropa me la quito ahora mismo y me pongo el traje de faena, que, además de mil cosas que preparar, tengo, no ya mariposas, sino avionetas en el estómago Klik hier voor meer gratis plaatjes

Cómo os veo yo a vosotras

La mayoría sóis mujeres o al menos os hacéis pasar por tales, el día de mayor número de visitas oscila entre el martes y el miércoles, muchas me leéis en horario de oficina/trabajo y eso se nota el fin de semana que sóís casi la mitad de las habituales, mucha gente que comenta no tiene blog,  sólo una pequeña parte de la que lee comenta y ni mucho menos las entradas más elaboradas o que me llevan más tiempo son las más comentadas.
Os gusta participar y por eso uno de los tipos de entrada que más comentarios tiene es cuando yo os hago una pregunta. Además os gusta leer cosas personales y emotivas, curiosidades sobre mi país de adopción  y sobre retales de mi vida que os hacen soñar un poco y pensar que la vida de los demás siempre es más divertida que la propia.
Sóis muy respetuosas conmigo, entendéis que hay un límite para mí de hasta cuanto quiero contar y enseñar y os dáis por satisfechas con lo que muestro.
La edad varía bastante, aunque yo creo que hay más lectoras por debajo que por encima de la mía propia, y los intereses y gustos parecen ser también de lo más diverso, algunas os identificáis conmigo como madre y os gusta ver entradas en las que salgo y cuento de mi hija, otras habéis llegado aquí a través de blogs de moda y apreciais fotos de zapatos y ropa, hay quien está aquí desde los principios del punto y muchas otras que sóis aficionadas a las manualidades, a ciertas personas les gustan mis recetillas y otras simplemente entran porque les da curiosidad o me conocen.
Os gusta un poco menos cuando me pongo ñoña o poética, hay veces que se malinterpreta lo que digo y alguna que otra he sentido que no debería de haber dicho o hecho, pero son las menos, normalmente recibo todo el cariño que me transmitís y vuestra compañía me hace mucho más bien de lo que yo nunca seré capaz de expresaros.

GRACIAS.

Comestropajos

Mi humana gasta tiempo y dinero en comprarme juguetitos cursis como ratones de mentira, pelotitas, varitas con plumas y pequeños peluches, pero yo paso de todas esas chorradas, a mí lo que me pone son los estropajos, sobre todo los que están nuevos y duritos de roer, mmmm, todas las noches y todos los días cuando ella está en el trabajo, me voy para el fregadero y acecho a mi presa con sigilo hasta que logro cazarla, me lo llevo a mi guarida y lo muerdo en mil pedazos. Cuando ella llega se enfada y me regaña, dice que nosequé que no gana para estropajos, bah, a mí me la sopla, yo me duermo tanquilamente en mi sofá y la dejo que gruña como las locas.
Miauuuuuuuu!


miércoles 16 de noviembre de 2011

Pluridireccional

Yo hoy suscribo casi todo lo que dice en su post Anita (con la que por cierto, empieza a unirme ya una vieja blogamistad).
Normalmente yo tampoco sé si o qué voy a publicar este día, si haré cuatro o ninguna entrada, si mostraré la ropa, contaré algún chascarrillo del trabajo o simplemente os preguntaré algo.
Sólo cuando he hecho posts temáticos, he sabido, por su elaboración y tiempo de redacción, más o menos que iban a ser publicados.
Yo pongo lo que me apetece mostrar de lo que va ocurriendo en mi día a día y me parece lo más normal cuando no se publica a cambio de dinero.


Yo tampoco comento para que me comenten, de hecho comento poco y lo notaréis, no es por insidia hacia nadie, sino porque prefiero publicar y contestar a comentarios en mi propio blog que escribir en otros.
Muchas cosas que cuento aquí se me ocurren a las horas y en los lugares más inesperados, caminando o pedaleando (quien mueve las piernas, mueve el cerebro, creo yo), en mis noches de vigilia también o cuando me aburro mortalmente en alguna reunión soporífera, pero, lo cierto es que yo llevo ya tantos años haciendo esto que mi blog se retroalimenta de sí mismo y que, en muchas ocasiones, cosas que ocurren en el mismo blog dan lugar a un nuevo post.


Yo no miento nunca aquí y muy pocas veces en mi vida real lo he hecho. Yo simplemente omito lo que no quiero que leáis/veáis. También es verdad que, escribiendo, una puede literarizar cualquier chorrada y que suene más poética e idílica de lo que es realmente.
Algunas entradas están programadas a ciertas horas porque a mí luego me gusta leer los comentarios cuando tengo más tiempo y porque si tengo varias cosas que poner, las voy dosificando y alternando para no cansaros demasiado con entradas muy seguidas o parecidas en su contenido.
Ésta, por ejemplo, está programada para las cinco de la tarde, hora en la que yo salgo del trabajo y me dedico a mi casa, mi hija y otros menesteres de mi vida cotidiana. Cuando me siento por la noche tranquila, es un placer ver que habéis pasado por aquí y me habéis saludado.


En general, las fotos de mi ropa van acompañadas de textos que tienen nada o poco que ver con el modelito. Alguna vez me gustaría contaros más de dónde es la ropa, pero no tiene apenas sentido, porque casi todo es de segunda mano y me da la impresión de que no es una buena referencia para mis lectoras, cuya mayoría estáis en España y no tenéis este tipo de tiendas.
El 99% de las fotos me las he hecho, con ayuda del temporizador y un pequeño trípode, yo misma, cada vez me da más vergüenza hacérmelas en exteriores y, como bien podéis comprobar, se me da fatal intentar sacar una foto del rabillo.

Rebajas en las alhajas

Ayer cuando visitamos el mercado de segunda mano, nos encontramos con que tenían el 50% en toda la sección de "joyas" y alhajas.
Por medio euro esta pulsera:


Dos broches por un euro cada uno:


Un reloj (que además funciona) por euro y medio.
Si no hubiera funcionado, me lo habría traído también, pues me parece bonito simplemente como pulsera.


Alma se trajo un colgante con un corazón de cristal, que no me ha dado tiempo a fotografiar, y este juego de mesa de Alí Babá y un camello con muy mala leche, al que se le van colgando cosas encima hasta que se harta, se pone de pie con un bote y te lo tira todo.
Está aún en las tiendas (al menos aquí) y a nosotras nos costó una décima parte del precio.


Como todavía nos sobraba un euro para gastar (de la calderilla que yo llevaba encima), nos pusimos las dos de acuerdo en traernos estas dos mini-copas con velita dentro.
Chin-chin!

Un consejo de amiga

Yo ya lo hago cada vez que escribo un comentario, sea en mi blog o en cualquier otro, primero lo copio antes de publicarlo, porque estoy hasta el mismísimo de que blogger me los borre y de esta manera sólo tengo que pegarlo de nuevo y volver a comentar.

martes 15 de noviembre de 2011

Sin pena ni gloria

Días entre semana que apenas se diferencian unos de otros, en los que no pasa casi nada extravagante ni fuera de lo común, en los que suena el despertador por la mañana y te pones contenta si no te has adelantado con un par de horas tú a  él, en los que saludas al compañero del trabajo en el pasillo y no sabes bien si ya le has dicho buenos días o si fue ayer, días en los que coges al taza de café con leche por el asa y te preguntas si pones algo en el blog, que si merece la pena cuando no hay nada que decir, eres vulnerable y lo sabes y no quieres volver a errar, pero sigues ilusionándote ante la mínima chorrada y piensas que cuando recojas a tu hija irás a echar un vistazo al mercadillo de segunda mano que abre los martes y los jueves, subes todas las persianas para que entre la claridad, preparas el trípode, pulsas el temporizador, coges al gato en brazos y oyes como suena el disparo de la cámara, uno, dos, tres...sonría otra vez.


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